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martes, 5 de noviembre de 2013

ASESINO 79: Bruno Hauptmann; biografía del "asesino" del pequeño Charles August Lindbergh Jr.

NOMBRE: Bruno Richard Hauptmann

PAÍS: Alemania

FECHA DE NACIMIENTO: 26 de noviembre de 1899

FECHA DE FALLECIMIENTO: 3 de abril de 1936

APODOS: El asesino del crimen del siglo

NÚMERO DE VÍCTIMAS: 1

CARGOS JUDICIALES: Delitos de secuestro y asesinato en primer grado de menor de edad

CONDENA: Pena de muerte


Hoy traemos la historia de otro ser malvado, muy malvado, desgraciadamente asesino de niños, o en este caso de un niño, algo que es muy habitual en el mundo de los psicokillers. Esta es la historia número 79, y hemos contabilizado ya un total de 43 casos de asesinos, relacionados con la muerte de niños, lo que supone una estadística de casi un cincuenta por ciento de los mismos, como asesinos de menores de edad. Francamente sorprendente y totalmente desolador este dato...

La historia del secuestro y asesinato del pequeño Charles Lindbergh Jr, hijo del famoso aviador de la época Charles Augustus Lindbergh, conmocionó a la sociedad americana de los años 30, y el caso fue tan mediático, que se le llamó como el "crimen del siglo".

Probablemente nunca habréis oído hablar de este caso, pero como os hemos dicho anteriormente, fue muy sonado y popular en esa tercera década del siglo XX.

Nosotros ya hicimos una completa redacción en HoySeCumplen.COM tratando sobre este caso, y hoy daremos una pincelada a la vida de Bruno Hauptmann, asesino del niño, y el cual no podía faltar en nuestro archivo de asesinos.

Al final del artículo, tendréis el enlace para que leáis la historia completa.

Dejamos constancia así mismo, que a pesar de la controversia que hubo con este caso, sobre si realmente se trató de un asesinato o de un accidente, nosotros guiándonos por la sentencia judicial, lo consideramos como asesino.

A continuación una fotografía del pequeño Charles, y comenzamos a redactar la bio de nuestro asesino de hoy en la web...


Bruno Richard Hauptmann nació el 26 de noviembre de 1899, en la localidad alemana de Kamenz, en el Estado de Sajonia. Le tocó vivir la primera guerra mundial, en la cual participó activamente. Ante la falta de alimentos cuando regresó a su tierra, se lanzó a la calle a cometer delitos de lo más variopinto, asaltando casas, abusando de mujeres, etc, y fue condenado a 4 años de prisión, cuando era apenas un crío.

Nada más abandonar la cárcel, volvió a delinquir, y de nuevo fue ingresado en otra prisión de alta seguridad alemana.

Era lo que conocemos como "un pieza".


En el año 1923 y tras falsificar su pasaporte, consiguió poner rumbo a su vida hacia "el sueño americano", buscando una vida mejor, y apartarse del mundo de la delincuencia, algo que evidentemente no conseguiría...

Allí, en la ciudad de Nueva York, trabajó como lavaplatos y posteriormente como carpintero, algo que como mínimo le proporcionaba un plato de comida caliente cada día, pero no copaba ni de lejos sus ambiciones en la vida.

Un año después de estar instalado en Nueva York, conoció a otra inmigrante alemana, con la cual se acabó casando y tuvo un hijo.

Formó una familia, pero perdió su trabajo, y comenzó a acumular deudas por doquier, algo que parecía que le estaba haciendo mucho daño a su incipiente maltrecho cerebro.


En el año 1931, y tras conocer al famoso aviador de la época Charles August Lindbergh, decidió vigilarlo de cerca, para ver si de algún modo podía conseguir dinero de él, aunque para ello tuviera que realizar alguna estafa.

Sin embargo no era una estafa lo que se le pasó por la cabeza, si no el secuestrar a su bebé de tan solo 20 meses de edad, y pedir un rescate de 50.000 dólares de la época, que os aseguro que en la actualidad esto sería un pastizal de dimensiones gigantescas, es decir, solo al alcance de alguien mucho más poderoso que un aviador, por muy famoso e importante que fuera este...


Construyendo él mismo una escalera para trepar como cual simio hasta la habitación donde dormía el bebé del aviador, consiguió finalmente su objetivo, y llegó hasta la cuna del niño, para secuestrarlo y dejar una nota en su cabecera, informando de que pedía un rescate de 50.000 dólares, para que el niño fuese liberado.

Al bajar por las escaleras con las prisas para no ser descubierto, cayó junto al niño y él mismo se golpeó en la cabeza, falleciendo en el acto. Posteriormente enterró al niño en un bosque cercano a la casa de los Lindbergh.

Bruno consiguió cobrar el rescate aún a sabiendas que el niño ya estaba muerto, y desapareció como si la tierra se lo hubiese tragado...

Claro está, que 50.000 dólares asquerosos y manchados de sangre, tenían la culpa...


Tras una intensa búsqueda del pequeño, él mismo fue descubierto como en casi todos estos casos, por pura casualidad...

Fue un camionero que había bajado de su camión para orinar en el bosque, el que se percató que en aquel lugar había el cadáver de un bebé en avanzado estado de descomposición. No habían dudas, aquellos restos mortales respondían a la identidad de Charles August Lindbergh Jr..

Dos años tardó la policía en capturar a nuestro protagonista de hoy en la web, tras una búsqueda rastreando palmo a palmo todos los lugares donde se sospechaba que estaba escondido Bruno Hauptmann, y finalmente dieron con él gracias a que los billetes que le habían dado para pagar el rescate, la policía había anotado la numeración de los mismos, y tras pagar el asesino con uno de esos billetes en una gasolinera, la policía estrechó el cerco y le dieron captura.


Cuando fue detenido por las autoridades, dijo que él era inocente del asesinato del niño, ya que todo había sido un desgraciado accidente.

Fue acusado formalmente de asesinato en primer grado.

Tras realizarse el juicio que fue uno de los más mediáticos del siglo XX, fue declarado culpable por el jurado y condenado a la pena capital. A pesar de que la muerte había sido accidental, no así lógicamente el secuestro, esto no lo tuvo en cuenta el alto tribunal, que no oyeron las súplicas de Bruno, el cual lloró desconsoladamente cuando le leyeron la sentencia.


El 3 de abril del año 1936, Bruno Hauptmann fue ejecutado mediante electrocución, en la silla eléctrica.

Este fue un caso que a medida que pasaba el tiempo, la gente se posicionó a favor del "asesino", ya que se consideró que la sentencia no fue justa, en lo que al supuesto asesinato del niño se refería, que no del secuestro como es lógico.

En fin, vuestra opinión nos interesa mucho en este caso!.

¿ASESINATO O ACCIDENTE?

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2 comentarios:

  1. Mi opinión seria homicidio... Ya q no tenia esa intención de asesinar al niño... Pero si no lo hubiese secuestrado para obtener un beneficio no le hubiese pasado nada a esa pobre criatura...

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  2. Y enhorabuena por el blog... Estoy muy entretenida con las publicaciones me encantan

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