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domingo, 3 de noviembre de 2013

ASESINO 78: Ed Gein; biografía del asesino que construía muebles con los huesos de sus víctimas

NOMBRE: Edward Theodore Gein

PAÍS: Estados Unidos

FECHA DE NACIMIENTO: 27 de agosto de 1906

FECHA DE FALLECIMIENTO: 26 de julio de 1984

APODOS: El carnicero de Plainfield; Cara de Cuero; Leatherface; El verdadero Cara Cuero

NÚMERO DE VÍCTIMAS: Como mínimo 2

CARGOS JUDICIALES: Varios delitos de asesinato y profanación de cadáveres

CONDENA: Ninguna, fue internado en un hospital de salud mental


De nuevo estamos aquí para contaros otra historia terrorífica, que en este caso encima es real como la vida la misma, o como la muerte, según se mire...

Ed Gein no cumplía con el perfil de psicokiller, ya que tan solo se pudieron demostrar dos asesinatos cometidos directamente por él, aunque se sospecha que hubo muchos más, pero lo cierto es que solo 2 le pudieron imputar. Para considerar que un asesino es "psicokiller" o "asesino en serie", debe haber matado al menos a 3 personas, en este caso que tratamos hoy mató a dos, que se pudieran probar.

Sin embargo y como ya sabéis que hacemos siempre, en Biografías de Asesinos no solo hablamos de asesinos en serie, si no de cualquier ser que haya matado al menos una vez, y que dicho delito haya sido probado mediante sentencia firme en cualquier juzgado del mundo. Incluso en alguna ocasión, tratamos sobre asesinos sin identidad, en nuestra sección especial "¿Crímenes Perfectos?".

Tras este preámbulo, y no sin antes decir que Ed Gein lo pusimos en nuestra encuesta que tenéis en la parte derecha de la web en la barra, como uno de los asesinos más temibles de la historia, comenzamos con su biografía e historia o viceversa...

Edward Theodore Gein nació el 27 de agosto del año 1906 (ya ha llovido), y creció en el seno de una familia muy problemática, donde la madre era sin duda la que llevaba los pantalones en la casa, y nunca mejor dicho. El pequeño Ed tuvo que ver como su madre le daba palizas de muerte a su propio padre, que era un borracho empedernido.

Ella era extremadamente religiosa, y muy tacaña con el dinero, por lo que nuestro protagonista de hoy, pasó mucha hambre de pequeño.

Su padre por su parte, que no tenía agallas de enfrentarse a su mujer, frustrado por las humillaciones y vejaciones que recibía de ella, pagaba dicho frustre con sus hijos, con Ed y con su hermano, dándoles palizas una y otra vez, teniendo que recibir asistencia médica en no pocas ocasiones.

Ella utilizando sus "dotes" religiosas, no iba a permitir bajo ningún concepto, que sus dos hijos acabaran como su padre el día de mañana, siendo unos juerguistas, borrachos y puteros. Para ello infringió una disciplina durísima contra los dos pequeños, a los cuales no dejaba salir de casa a jugar con otros niños, y hasta les prohibía ir al lavabo si no era en compañía de ella, para asegurarse que los chavales no se masturbaban.

Con este panorama, era evidente que no tenía un buen futuro social, el señor Ed Gein.


Ed Gein estuvo viviendo de este modo, no solo en la etapa de adolescente e infante, si no que hasta los 39 años de edad, vivió siendo poco menos que un esclavo de la "vida religiosa" que le imponía su madre. Justo fue a esa edad, cuando Gein fue libre, ya que ella, su progenitora, murió de un infarto.

Por fin parecía soplar viento fresco por el cerebro de nuestro protagonista de hoy en la web...

Cuando puso por primera vez sus pies en la calle, y como era de prever, todo lo que le rodeaba no tenía sentido para él, ni lo entendía. Era un hombre cien por cien dependiente de otras personas, y muy muy reprimido, y con el paso del tiempo, un tipo solitario rozando casi el ser un ermitaño.

Sin embargo su apariencia era la de un hombre campechano y bonachón, incapaz de hacerle daño ni a una mosca.

Desde la muerte de su madre, vivió solo en una granja de Plainfield, y su sustento en la vida, era el de hacer chapuzas a sus vecinos, los cuales le pagaban una miseria, por arreglos de todo tipo en sus hogares.

Los vecinos pues, aunque lo veían muy tímido y poco sociable, no detectaban nada extraño en el hombre al cual veían como un tipo muy trabajador y respetable.

Era el "señor" Gein para todos ellos...


Sin embargo el dueño de un aserradero que había en el lugar, desde el principio le dio mala espina Gein, ya que él fue el único que comenzó a verle hacer cosas raras, como reírse solo sin venir a cuento, o masturbarse en plena calle escondido tras unos matorrales.

Pero lo que más le llamó la atención a este hombre, fue que Ed Gein se quedaba mucho rato cada día mirando fijamente a la dueña de un local de copas, con cerveza en mano, algo que él entendió que estaría enamorado de ella, dada la evidente belleza de la mujer. Mary Hogan era el nombre de esta chica, la cual desapareció sin dejar rastro en extrañas circunstancias.

A partir de ese momento y tras una conversación que tuvieron ambos hablando sobre la desaparición de Mary, Ed contestó al hombre del aserradero tras preguntarle este que si sabía algo sobre su desaparición, que "señor, no está desaparecida, ahora mismo está en mi granja". Posteriormente esbozó una sonrisa, muy típica de él, algo que dejó al hombre en fuera de juego...

Mary Hogan primera víctima de Ed Gein
Este hombre del cual hablábamos anteriormente, tras descubrir que había un poco de sangre en unas maderas de la taberna donde trabajaba y regentaba Mary Hogan, dio por muerta a la mujer, y habló con el Sheriff de Wisconsin, para comentarle que había un sospechoso que vivía en una casa de campo, y el cual dijo que Mary estaba en su granja en el mismo día de su desaparición.

En un principio el Sheriff consideró que no era algo relevante y no le dio importancia, sin embargo a partir del día 16 de noviembre de 1957, las cosas comenzaron a cuadrarle al policía del lugar...


Bernice Worden, la propietaria de la ferretería del pueblo, fue la siguiente en caer en manos de nuestro asesino protagonista de hoy en la web, y con su caída todo fue felizmente descubierto...

A ella le descerrajó un disparo certero en la cabeza, con un viejo rifle que conservaba de su padre. Posteriormente cogió el cadáver a cuestas, y arrastrándolo lo llevó a su furgoneta. Durante ese arrastre dejó toda la sangre por el suelo del local, algo que lógicamente serviría para que fuese descubierto.

Además de la sangre, otra prueba clara que apuntaría como autoría del crimen hacia Gein, fue el libro de facturas de la ferretería, ya que antes de asesinar a la mujer, le compró un anticongelante para la furgoneta, y la mujer dejó anotado el nombre de Ed Gein, en dicho libro, algo que a él no le pareció importante, dada su escasa inteligencia.

Ed Gein era pues, el principal sospechoso, y por ende el último cliente que había tenido aquel día, la ferretería de la señora Worden.


El Sheriff ordenó su detención, y posterior registro en la ya denominada como "granja de los horrores". La policía se personó en el lugar donde nuestro protagonista de hoy ocultaba los cadáveres de sus asesinados, y la sorpresa fue mayúscula, ya que no solo se encontraron los cadáveres de las dos mujeres que él había matado, si no que en el lugar habían cadáveres y restos humanos de múltiples personas, lo que llevó a los investigadores de la época a saber que Ed Gein robaba cuerpos en cementerios.

El Sheriff totalmente atónito con lo que allí estaba viendo, comprobó como había excrementos por todos lados, montañas de basura mezcladas con huesos humanos, cajas de cartón, latas vacías que se contaban por miles, herramientas con las cuales hacía sus chapuzas en estado de oxidación, revistas pornográficas por doquier, y sobre el mantel de la mesa del comedor, una dentadura humana.

Estaba claro pues, que todo aquello que vio el Sheriff, delataba a una persona que estaba en unas condiciones mentales, bajo mínimos...

Restos humanos encontrados en la granja
Pero por si os parecía poco lo que se encontró en aquella granja, cuando llegaron refuerzos policiales, ya que no daban a basto para poder organizar todo lo que allí había, se encontraron con varios cráneos esparcidos por toda la cocina, algunos de ellos partidos por la mitad, y usados a modo de vasos para beber.

Varias sillas que habían en la cocina, estaban hechas con piel humana y huesos, armarios también, y hasta prendas de vestir, que se las había hecho con piel humana, y una de ellas llamaba especialmente la atención, ya que incluso tenía los pezones intactos de una de las dos víctimas de Gein. Dichos ropajes, se los ponía para estar por casa, como así nosotros nos ponemos el pijama cuando nos vamos a la cama...

Pero no solo utilizó los restos humanos para cosas relacionadas con utensilios caseros, si no que de decoración también había empleado caras humanas, que formando una especie de máscaras, había puesto por todo el comedor. En su cama y también a modo de decoración, había puesto varios cráneos humanos, que colgaban de las columnas.

Sin embargo en solo una habitación de la casa, todo estaba intacto y cerrada a cal y canto para que nadie pudiese acceder, ni él mismo podía acceder. La habitación de su madre, con la cual según dijo a la policía, mantenía contacto con ella, aún después de muerta. 

Al parecer su afición por la anatomía humana, vino en aquella época en la cual su madre no le dejaba salir de casa. Se pasó muchas horas delante del televisor, viendo reportajes de cambio de sexo, e incluso confesó al Sheriff que en algún momento pensó en convertirse en mujer.

La casa de los horrores de Ed Gein
Cuando los agentes de la autoridad le tomaron declaración en comisaría, Gein confesó haber matado a la señora Worden, pero que no recordaba haber matado a Mary Hogan. 

Ante la insistencia de los policías sobre el tema de los otros cuerpos humanos hallados en el lugar, él dijo que de vez en cuando sentía la necesidad de profanar tumbas, y que hasta en diez ocasiones lo había hecho. Confesó haber leído las necrológicas de los periódicos a diario, y cuando comprobaba que una persona conocida por él, había fallecido, se iba directamente al cementerio esa noche, para robar su cadáver y llevárselo a la granja, y para ello rellenaba con tierra la tumba, para no ser descubierto.

Todo esto que realmente costaba creer, lo comprobó la policía en dichas tumbas, y todo coincidía con lo que Gein había declarado en sede policial. 

Lo más increíble de toda esta historia, es que el alcalde del pueblo, quiso utilizar la casa de Ed Gein, a modo de museo, para vender entradas y que los morbosos entraran dentro del tenebroso lugar, y así él llenar sus bolsillos utilizando el dolor humano que allí dentro se respiraba. Increíble...

No lo consiguió con la casa, ya que la misma fue precintada por el Sheriff, pero si con la furgoneta, en la cual pintó dos llamativos letreros en sus laterales, que ponía textualmente "¡Esta es la furgoneta de Ed Gein!", "¡Entren y vean el lugar donde estaban los cadáveres que él transportaba!".

La furgoneta de la marca Ford, fue vendida en subasta con dichos letreros, y su comprador no dudó un instante en sacarle el mayor rédito posible. Fueron muchos los turistas, que pagaron para darse un viaje en la "furgoneta de los horrores".

Tremendo, y de película!...

Interior de la granja de Ed Gein
Los médicos especialistas en el Estado de Wisconsin, decidieron que Ed Gein no era apto para tener que ser juzgado, ya que tenía las condiciones mentales muy dañadas, algo que por otra parte era de prever.

Fue internado en un psiquiátrico y finalmente se le realizó un pequeño juicio, en el cual fue declarado culpable de los dos asesinatos de las mujeres comentadas anteriormente. Posteriormente fue condenado a estar de por vida en el centro de salud mental.

Durante el corto proceso judicial, se intentó determinar si en realidad Ed Gein había practicado la necrofilia con los cadáveres, y si había practicado el canibalismo, y se pudo determinar con casi toda seguridad, que efectivamente además de sentir atracción hacia el travestismo, el voyeurismo, y el fetichismo, también sentía devoción por la necrofilia y el canibalismo. No pudo ser demostrado con pruebas estas dos últimas conductas, aunque oficialmente quedó registrado conforme si habría practicado esas dos prácticas tan atroces.

Lógicamente todo lo sucedido, tenía el origen en su relación totalmente anormal con su madre, que una vez muerta y a pesar de nunca poder deshacerse de ella mentalmente hablando, si le había permitido hacer todo aquello que ella no le dejó hacer, y claro ejemplo de esto es la obsesión de Gein por las revistas pornográficas, encontradas en los registros practicados en su particular y peculiar granja construida.

Pero los psiquiatras forenses que le examinaron, fueron mucho más allá, y dijeron que Ed en realidad estaba profundamente enamorado de su madre al haber estado junto a ella, las 24 horas del día, durante sus 39 años hasta que falleció ella, y que cuando la misma dejó de existir, necesitaba encontrar esa figura o figuras humanas, que hicieran de sustitutas de su progenitora. A esto en palabras técnicas se le llama el proceso de "Complejo de Edipo".

A su misma vez, ese amor de madre que buscaba él de pequeño y que nunca recibía, con el paso de los años le produjo en su mente un odio hacia las mujeres casi obsesivo.

Desde luego que el caso de Ed Gein, es uno de los más complejos que se han tratado en la historia de la criminología de los Estados Unidos de América, y por ende en todo el mundo.

Una película se realizó en el año 2.000, con el título "Ed Gein", y la cual os recomendamos que veáis, para que podáis ver todo lo aquí contado en imágenes. 

El actor que dio vida a Ed Gein fue Steve Railsback, el cual estuvo sencillamente magistral, y por el cual recibió varios premios, incluyendo entre ellos el del Festival de Sitges de dicho año 2.000.


Ed Gein (el original) murió el 26 de julio del año 1984, víctima de una insuficiencia respiratoria. Murió en el mismo lugar donde estuvo desde la celebración del juicio, y sus restos mortales fueron enterrados junto a su madre, y a continuación vais a ver ambas tumbas juntas para siempre...


Y para finalizar, comentamos que no solo su historia sirvió para la película comentada anteriormente, si no que sirvió para otra mucho más famosa y que todavía a día de hoy es un clásico en la historia del cine de terror, como lo es la película del maestro Hitchcock "Psicosis".

No negaremos, que Norman Bates (podéis leer su biografía aquí) tenía muchas cosas en común con nuestro protagonista de hoy en Biografías de Asesinos...
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