.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

ASESINO 81: Hermanas González Valenzuela; historia de las infernales mexicanas "Poquianchis" (A PETICIÓN DE UN LECTOR DE LA WEB)

NOMBRES: Delfina, María de Jesús, Carmen y Eva González Valenzuela (todas ellas hermanas)

PAÍS: México

FECHAS DE NACIMIENTO: Solo se conoce la de Delfina, en el año 1912

FECHAS DE FALLECIMIENTO: Delfina el 17 de agosto de 1970; Eva en noviembre de 1984; Se desconoce la supuesta fecha de defunción de las otras dos hermanas implicadas

APODOS: Las Poquianchis; Las Poquianchis Infernales

NÚMERO DE VÍCTIMAS: Entre 91 y 200

CARGOS JUDICIALES: Múltiples delitos de homicidio, trata de blancas, crimen organizado, profanación de cadáveres, aborto, corrupción de menores, secuestro y soborno

CONDENA: Pena máxima en México en esa época, 40 años de cárcel para todas ellas


La historia que traemos hoy a Biografías de Asesinos, es de aquellas de "piel de gallina", por la tremenda crueldad con la cual actuaban estas 4 mujeres, que sin duda protagonizaron una de las matanzas más tremendas de la historia de la crónica negra de México. Cuatro psicokillers de tomo y lomo, que además eran hermanas y actuaban conjuntamente, por lo que ellas pertenecen a nuestra sección "Asesinos en equipo".

Además, dejamos constancia que esta historia fue recomendada y sugerida por un lector mexicano de nuestra web, al cual le damos las gracias por su aportación, y de paso saludamos a todos nuestros lectores provenientes de México, que son unos cuantos.

Cualquiera de vosotros que queráis que publiquemos cualquier historia relacionada con asesinos en serie, solo nos lo tenéis que hacer saber, y publicaremos dicha historia.

¡Vosotr@s hacéis la web!

Comenzamos pues con la terrible historia de hoy...

Delfina, María de Jesús (que de santa tenía bien poco y de Jesús menos todavía), Carmen, y Eva González Valenzuela, nacieron en México, exactamente en el estado de Jalisco. Nacieron y se criaron en el seno de una familia donde el padre ejercía como policía, aunque no cumplía con su obligación de servir a los ciudadanos, ya que con aquellos que no se llevaba bien, no dudaba un instante en darles dos tiros y quitárselos de encima. El padre pues, perfectamente podría aparecer también en nuestra web, en una sección que se llamaría "Policías Asesinos", o algo así...

De este modo "el poli malo", fue agrandando su lista de enemigos, por lo que tuvo que quitarle su apellido a sus hijas, largarse del lugar como alma que lleva el diablo, y todo esto con el objetivo de evitar que tanto él como sus hijas, fuesen asesinadas por alguno de estos enemigos que había cosechado.

Un despropósito de familia...


Los años fueron pasando, y una vez muertos los dos padres de nuestras protagonistas de hoy en la web, los mismos les dejaron una herencia a las cuatro hermanas, no muy grande, pero si una ayuda suficiente como para crear un "negocio". Así lo pensó Delfina, la mayor de las hermanas y la auténtica líder de "la banda", la cual decidió montar una cantina, lo que conocemos en España como un bar de toda la vida.

Pero aquella humilde cantina, no daba los frutos económicos que ella esperaba, ante su auténtico pavor a ser pobre. Por lo que decidió, contratar a jóvenes muchachas, las cuales ejercerían la prostitución en el local.

Dado que los ingresos comenzaban a subir como la espuma, Delfina abrió una especie de motel, donde los clientes y sus chicas pudieran cómodamente practicar el acto sexual. Y así lo hizo. Hasta aquí todo puede parecer normal, más allá de la opinión personal que tenga cada uno con el asunto de la prostitución...


Delfina contra todo pronóstico, decidió comenzar a recortar en materia de higiene etc para con sus chicas, a pesar de que las ganancias iban en aumento. Algo así como Urdangarín en su "empresa" Nóos, no tenía suficiente con su sueldo de miembro de la Casa Real, que quería más, mucho más...

Esta tía lista, pensó "¿Y si obligo a las chicas a comprarme a mi el maquillaje y los utensilios necesarios para ejercer su profesión en mi local?... de este modo el poco dinero que les doy, llegará también a mis manos, y todo se quedará en casa...". Y así lo hizo, las chicas que ya cobraban una miseria, tuvieron encima que comprar absolutamente todo a Delfina y a sus hermanas, por lo que las ganancias que ellas veían, eran prácticamente inexistentes...

A todo esto hay que decir, que el local en cuestión era clandestino y por ende ilegal, ya que Delfina no pagaba los impuestos que le pertocaban. Su hermana Carmen, que en esto era algo más legal que ella, la convenció para legalizar el negocio, y de este modo poder hacer publicidad del mismo, y a su misma vez lograr que el burdel fuese el más conocido del país...

Y así lo hicieron. De la noche a la mañana, comenzaron a pagar religiosamente sus impuestos, y montaron el burdel más grande y popular de la zona de Jalisco, y que llevaba el nombre de "El Guadalajara de Noche".

Entrada al burdel
Y bueno, como cualquier prostituta que se precie y que no practique su profesión en condiciones de libertad total, las mismas necesitaban un macarra que las "protegiera", y ese macarra fue el hijo mayor de Delfina, al cual ella convenció que debía trabajar en el lugar.

"El Tepo" que así era conocido este hombre, comenzó a ganar mucho dinero en el burdel que regentaban su madre y sus tías, y comenzó a hacer trapicheos varios, algo que llevó a la policía mexicana a querer clausurar el burdel, a lo cual "El Tepo" reaccionó con rifle en mano desafiando a la autoridad. Los mismos comenzaron a dispararle hasta darle muerte ante la mirada atónita de Delfina, la cual no derramó una sola lágrima por la muerte de su retoño, que porqué no decirlo, era un drogadicto y un borracho de tomo y lomo, por lo que no se perdió demasiado con la muerte de aquel ser humano verdaderamente despreciable...

Delfina entró por primera vez en el crimen organizado, en el momento que contrató a varios sicarios, para que buscaran a aquellos policías que habían dado muerte a "El Tepo", con el fin de tomarse la justicia por su mano, y darles muerte. Y si, lo consiguió, aquellos policías fueron muriendo uno tras otro...


Delfina y su hermana Carmen, tras estos sucesos, tuvieron que abandonar el lugar, pero no iban a renunciar al negocio de la prostitución, que tantas ganancias económicas les estaba reportando, por lo que junto a sus otras dos hermanas, crearon una especie de "puti móvil", que no era otra cosa que una gran furgoneta donde se subían las chicas, y paseándolas pueblo por pueblo, los puteros las compraban como churros, para saciar sus instintos sexuales más primarios...

Una vez que la chica de turno era seleccionada por el cliente, la misma le practicaba el acto, en cualquier sitio, como por ejemplo en pleno campo, o en habitaciones de mala muerte. Lo importante era, ganar pasta, no había otro objetivo más...

Tras reunir buenas cantidades económicas, y sin pagar impuestos, las cuatro hermanas juntaron todo lo que habían ganado con el "Puti Móvil", y decidieron abrir un gran local que sería sin duda la gran atracción de cualquier hombre que se preciara con ganas de "carne fresca". Y así lo hicieron...

En total dos burdeles fueron abiertos por ellas, en Guanajuato y en León. Al primero le pusieron de nombre "La Barca de Oro", y al segundo el mismo nombre del antiguo burdel donde hubo el suceso de su hijo, "El Guadalajara de Noche".

El primer burdel anteriormente había sido un cantina propiedad de un hombre homosexual, al cual todos los vecinos del lugar apodaban como "El Poquianchis", de ahí que posteriormente ellas fuesen conocidas como "Las Poquianchis", un apelativo que no abandonarían hasta el final de sus días...


Con ambos negocios ya completamente instalados, el dinero comenzó a llegar en masa, y poco importaba que los locales estuvieran llenos de soldados, policías, abogados y hasta jueces mexicanos, que iban por allí a pasar un rato agradable con las jóvenes meretrices.

Sin embargo ellas no sabían que les esperaba una desagradable sorpresa, y es que en el año 1962, las autoridades mexicanas decidieron cerrar todos los burdeles del país, y el suyo, el de "La Barca de Oro", tuvo que cerrar sus puertas, obligado por la administración mexicana. Sin embargo "El Guadalajara de Noche", sobrevivió al cierre, pero como era lógico las ganancias comenzaron a disminuir, y esto puso muy nerviosas a las 4 hermanas González Valenzuela.

Eva, la hermana menor, no se conformó solo con repartirse las pocas ganancias que estaba generando el burdel en cuestión, y montó otro cerca de Estados Unidos, y de nombre "La Piernuda". Sus hermanas a cambio de cobrar comisiones, le enviaban a Eva chicas jóvenes como si de mercancía se tratasen, al nuevo y flamante burdel.

Delfina por su parte, tuvo la idea de comprar un rancho el cual se llamaba "Loma del Ángel", para utilizarlo a modo de centro de operaciones y reclutar allí a las jovencitas mexicanas, a las cuales posteriormente utilizarían como "carne fresca" para el deleite de cualquier hombre que contratara sus servicios. Además dicho rancho, serviría como escuela, para adoctrinar de algún modo a aquellas desdichadas y jóvenes mujeres, casi niñas.

Las trabajadoras de "Las Poquianchis"
Y bueno, lo que hemos comentado anteriormente sobre la edad de estas chicas, se convirtió en realidad, en el momento que Delfina decidió reclutar solo a las chicas más guapas, aunque para ello tuvieran que seleccionar a niñas de 10 o pocos más años. Para ello utilizaban a hombres, que si no conseguían convencer a las jóvenes chicas para que se fueran para el rancho de "Las Poquianchis", las obligaban utilizando la fuerza física, mediante el delito de secuestro, u otros varios más...

Poco a poco como podéis comprobar, las 4 hermanas estaban llegando más lejos, con el único objetivo de recaudar dinero por doquier.

El modus operandi de estas desalmadas a la hora de obligar a las muchachas a ejercer la profesión más antigua de la historia, era el de una vez ya estaban las niñas en el rancho, desnudarlas en su totalidad, y si eran lo suficientemente atractivas, ya estaban seleccionadas para trabajar en los burdeles. Además y por si fuera poco, los hombres que se encargaban de raptarlas o engañarlas, eran los mismos que tenían el privilegio, de probar a las chicas, violándolas salvajemente tanto por la vagina como por el ano, y si ellas se resistían, no dudaban en agredirlas brutalmente con tal de que hicieran bien estas pruebas para acceder a dicha profesión, de forma totalmente obligadas.

Con los cuerpos llenos de heridas y moratones, las bañaban con agua muy fría, las maquillaban y las hacían salir en ropa interior, a atender a los clientes. Si alguna de ellas se resistía, las amenazaban con matarlas a ellas y a sus familias.

Este era el modus operandi de "Las Poquianchis", en el aspecto de obligar a las jóvenes mujeres a ejercer la prostitución en sus tenebrosos locales.

Una de las niñas de "Las Poquianchis"
La dieta que seguían estas chicas ordenadas dichas dietas por parte de las 4 jefas del clan, era la de comer simplemente unas tortillas y unos pocos frijoles al día, por lo que aquellas chicas aparte del sufrimiento que llevaban con el durísimo trabajo, pasaban muchísima hambre...

Pero eso no es todo, cuando alguna de ellas superaba ya la veintena de años, ya la consideraban poco sexy y atractiva para los clientes habituales y potenciales clientes, y las metían en cuartos oscuros como si de calabozos se trataran, sin darles de comer nada, y además de vez en cuando, entraban los maromos y las agredían físicamente, mentalmente, y por supuesto, sexualmente.

Cuando ya se encontraban en un estado de salud lamentable hasta el punto de estar agonizando, las enterraban todavía vivas en los alrededores del rancho "Loma del Ángel", en una zanja improvisada.

Estos hombres que hacían el trabajo sucio de las 4 hermanas, eran conocidos por las chicas que todavía eran muy jóvenes y seguían trabajando en el burdel de los horrores, como "Los Verdugos".

Pues "Los Verdugos" a algunas de estas chicas que ya no querían como prostitutas para su macabro negocio, las quemaban con planchas ardiendo pasándoselas por la piel, o les pateaban las cabezas hasta romperles el cráneo por completo, una barbaridad indescriptible...


Algunos detalles escabrosos más de estas indeseables, pues por ejemplo era cuando alguna chica enfermaba por ejemplo por una anemia, la asesinaban a sangre fría, y su cuerpo acababa bajo tierra al lado de sus otras compañeras. 

Algunas de estas chicas que quedaban embarazadas por alguno de los clientes, a los niños los asesinaban a sangre fría, y exceptuando en un solo caso registrado, uno de esos bebés fue entregado a uno de los clientes, que quería experimentar sexualmente hablando, con dicho niño recién nacido.

Las prostitutas de aquellos tenebrosos locales, no solo ejercían como prostitutas, si no que limpiaban cuando cerraban cada día, y le hacían la comida a las hermanas González Valenzuela, las cuales ya habían convertido a las chicas, no solo en una fuente de ingresos económicos salvaje, si no que en auténticas esclavas de ellas, que debían hacer todo lo que les pidieran, con tal de salvar sus vidas y las de sus familias.

Esther Muñoz "La Picochulo"
La hija de satanás que tenéis en la foto encima de estas líneas, era conocida en el rancho como "La Picochulo", y era la encargada que además le gustaba mucho su "trabajo", de encargarse de las niñas menores de edad, y algunas de ellas que no quisieran practicar según qué servicio con los clientes, ella se encargaba de arrastrarlas de los pelos por todo el local, llevarlas a un cuartucho, y golpearlas hasta dejarlas inconscientes en el mejor de los casos, y otras no corrían "esa suerte", y morían con esas palizas brutales a las cuales las sometía esta repetimos, hija de satanás, que tenéis en la fotografía.

Coincidiendo con el inicio del año 1963, algún hijo del demonio se le ocurrió recomendar a "Las Poquianchis", que se dedicaran al mundo del satanismo, y que de este modo lograrían ganar más dinero con las chicas. Las nuevas mujeres que iban llegando al lugar, debían pasar por un proceso de acto satánico, que consistía en ser violadas brutalmente, mientras las hermanas se untaban con sangre de un gallo sacrificado, y veían dichas violaciones entre risas y comentarios.


En algunas ocasiones, algunos clientes querían ver a las niñas menores practicando sexo con algún animal, como por ejemplo con perros, y pagaban grandes sumas de dinero para observar dicho espectáculo dantesco y aberrante. Las hermanas también se unían a la orgía, y las niñas eran penetradas por animales, clientes etc.

Pero al parecer esto no les parecía suficiente a "Las Poquianchis", y para ganar más dinero todavía, decidieron que con aquellas mujeres veinteañeras que eran asesinadas por ser "viejas", debían sacar rédito económico de dichas personas, y para ello idearon arrancarles la carne cuando estaban recién muertas, congelar dicha carne, y venderlas posteriormente como carne picada, en algunos de los mercadillos de los pueblos mexicanos de la época. Claro está, que la gente que compraba la carne, no sabía que era lo que estaba consumiendo...

Por su parte la Secretaría de Salud Mexicana, otorgaban tarjetas sanitarias falsas a las prostitutas, a modo que pudieran mostrar a aquellos clientes que solicitaran saber su estado de salud, conforme estaban completamente sanas, algo que por supuesto en muchos de los casos, no era así...

La mayoría de esas chicas, tenían hepatitis.

No hace falta decir pues, que las autoridades mexicanas, estaban metidas de lleno en el negocio, tras recibir grandes sumas de dinero, para emitir dichas tarjetas sanitarias falsas, entre otras manipulaciones varias...


Pero como en casi todos estos casos, siempre hay un héroe o en este caso una heroína, que debe desmantelar toda esta trama de violaciones, asesinatos, raptos, violación brutal de los derechos humanos, etc, y esa chica elegida que pasaría a la historia criminal mexicana como la mujer que acabó con "Las Poquianchis", era Catalina Ortega, una de las chicas más "fieles" a las órdenes de las hermanas, las cuales la considerarían a ella como la última capaz de desmantelarles su macabro negocio.

En una de esas noches de desfases y delitos varios, la chica en cuestión logró escapar del lugar, y a pesar de que fue buscada por todos los rincones de México, ella consiguió denunciar los hechos ante la policía, y dichos agentes de la autoridad no estaban corrompidos por las hermanas, y por lo tanto automáticamente se pusieron a trabajar para desmantelar a estas enfermas asesinadas y violadoras de los derechos humanos.

Tras la denuncia interpuesta y las correspondientes pesquisas policiales, se ordenó por parte de la justicia mexicana, que se personaran en el lugar de los hechos, hasta 50 policías los cuales procedieron a la detención de todos los "trabajadores" del lugar, y entre esas detenciones cayeron nuestras protagonistas de hoy en la web.

Cuando se comenzó con el registro tanto del rancho como de los burdeles, lo que allí encontró la policía, os podéis imaginar que como mínimo se podría calificar de espeluznante...

Mujeres maltratadas brutalmente, desnutridas y en un estado de inanición avanzado, y algunas de estas jóvenes muchachas, con sus carnes completamente chamuscadas.

La policía lo tenía claro: era el crimen más atroz registrado hasta el momento en el país de México.


En aquel momento y aparte de ver a estas mujeres (vivas) que estaban en esas condiciones infrahumanas, la policía comenzó a comprobar que lo que allí había, era absolutamente aterrador.

Cadáveres, carne lista para ser vendida, bebés asesinados y tirados por el suelo como si fuesen muñecos viejos, etc...

El pueblo en aquel momento incluyendo entre la gente a algunos de los clientes que desconocían toda la atrocidad que había allí dentro concentrada, fueron a buscar a las Hermanas González Valenzuela, para apalearlas hasta la muerte, pero lamentablemente no pudieron conseguir su objetivo, ya que las mismas ya estaban bajo custodia policial.

Muchísimos padres que desconocían el paradero de sus hijas cuando las mismas estaban desaparecidas misteriosamente desde hacía meses, comprobaron que sus niñas estaban allí, unas muertas y otras vivas, pero torturadas hasta la extenuación.

Por su parte la policía continuaba con su trabajo de poder imputar todos los delitos cometidos por y a "Las Poquianchis", y estas fueron trasladadas a un lugar seguro donde el pueblo no pudiera lincharlas hasta la muerte. De este modo consiguieron hacer una reconstrucción de como habían creado aquel burdel y rancho de la muerte, conociendo desde los orígenes, hasta los últimos días de sus fechorías.

Fueron acusadas formalmente de casi el asesinato de 100 personas...


Se celebró el correspondiente juicio, y finalmente fueron condenadas las cuatro hermanas, como autoras de múltiples delitos de homicidio, trata de blancas, crimen organizado, profanación de cadáveres, aborto, corrupción de menores, secuestro, soborno, y violaciones.

La condena que sin duda se quedó corta, ascendió a la pena de 40 años de cárcel sin posibilidad de salir nunca durante esos 40 años.

Sin embargo y como dice el dicho "del dicho al hecho va un trecho", y efectivamente en el caso de María de Jesús, la misma quedó en libertad poco tiempo después, y no se dejó ver nunca más por nadie, y desapareció como si la tierra se la hubiese tragado.

Por su parte, Carmen falleció en la cárcel, víctima de un cáncer de pulmón.

Eva pasó el resto de sus días en un hospital psiquiátrico, por miedo a ser reconocida en la calle, y por ende asesinada, tras quedar también en libertad.

Delfina
Ahora os estaréis preguntando, y que pasó con Delfina? pues bien, finalmente se hizo justicia, ya que tuvo una muerte cruel, lenta y dolorosa, muy dolorosa...

Murió también en la cárcel como su hermana Carmen, en un día que unos trabajadores estaban haciendo tareas de mantenimiento en la cárcel de Irapuato, y supuestamente accidentalmente, uno de ellos dejó caer una especie de lata cargada de cemento hasta las trancas, la cual cayó encima de la cabeza de Delfina, pero con la mala suerte para ella, que no le provocó la muerte al instante, si no que sufrió desangrándose poco a poco, por lo que por un momento, sintió en sus propias carnes y nunca mejor dicho, lo que sufrieron las chicas a las cuales ella maltrataba y ordenaba maltratar.

Quince interminables días duró la agonía de esta asesina y violadora de derechos humanos, con tremendos dolores en todo su cuerpo, hasta el punto que su última actuación en vida, fue la de estar llorando a grito pelado, en el hospital de la prisión de Irapuato.


Sin duda, 4 asesinas junto a sus secuaces, que no podían faltar en nuestro archivo de "mujeres asesinas".

¡Mañana Más!
.
.

No hay comentarios:

Publicar un comentario